Actúan: Sandra Luna, Héctor Giovine

En el Piano: Carlos Serra
Adaptación teatral y Dirección General: Héctor Gióvine

“Y el cielo supo esperar…”

Por Néstor De Giobbi

Continuando con una corriente pergeñada hace ya varios años, el inagotable actor,
director, autor (en suma, teatrista) Héctor Gióvine ensambla por estos días un eslabón
más a una entrañable cadena de rescates emotivos, que pone en el foco del seguidor
del recuerdo a grandes iconos culturales argentinos.

Así, como ayer fueron Borges o Eladia, Horacio Ferrer o Manzi, Catulo y Discepolín,
hoy le toca el turno a un ignoto Mariano Alberto Martínez (nacido en San Telmo, allá
por 1918), devenido en quien luego se transformara en el imprescindible Marianito
Mores.

Parafraseando la letra de uno de sus compañeros de ruta, el gran Homero Manzi, bien
podría decirse que desde el comienzo mismo de este espectáculo que refleja
pinceladas de la vida del emblemático autor de “Cuartito azul”… “Sonó un piano, y la
luz estuvo… brillando!”

Haciendo uso de su irrestricta facultad, la imaginación traslada a los intérpretes (y, de
hecho, a toda la audiencia…) a ese esperado y nunca constatado espacio celeste que
reconocemos como “El Cielo”, o “El Edén”, donde se pasea entre displicente y
campechano ..”Él”, autodefiniéndose como “El Dueño”, o “El Capo”, inefablemente
interpretado por el creador de este trabajo, el propio Gióvine.

A su lado, un solícito Angel Musiquero, virtuosamente a cargo de Carlos Serra, quien
desgrana desde su teclado los himnos más reconocibles del compositor de “Uno” o
“Gricel”. Y, como “El Capo” anticipa, sabido es que cada vez que suena el piano,
alguien aparece y canta.

Y quien canta y cuenta no es otra que la extraordinaria Sandra Luna, más que cantante
Intérprete completa de la música de Buenos Aires, imbuida en la esencia y en la piel de
Myrna Mores, quien fuera la esposa y compañera de ruta en la larga y fructífera vida
del Maestro. Myrna, la que se adelantó a éste en la aventura de conocer esos dominios
celestiales para desde allí, a la diestra del señor, homenajearlo y esperarlo.

Desde ese formato austero, donde no falta nada, “Con ustedes, Mariano Mores”, sin
pretensiones de ser una biografía académica, (aunque deslizando ineludibles
menciones a Nito, Silvia y otros infaltables de este relato) es un exquisito recorrido por
la historia, los pasajes más salientes de la vida y las obras cumbres de este patriarca
de la música popular, quien supo enaltecerla llevándola a la categoría Lírica, sin perder
su esencia de barrio.

Durante estos sábados de abril, el público curioso por descubrir o redescubrir a este
creador casi centenario tendrá la oportunidad de asomarse a esta “joyita de Cámara”
en la sala del Espacio de UOCRA, en Rawson 42, de CABA, con localidades (que se
agotan por estricto orden de reserva y llegada) a un valor menos que simbólico
disponiéndose a vivir una noche a pura emoción, talento y Calidad interpretativa.
Recordando aquel título cinematográfico de “El cielo puede esperar”, en el caso de este
grande supo prestárnoslo pacientemente por casi un siglo, dejándolo volar por estas
pampas para regarlas de melodías inolvidables, antes de quedárselo para toda la
Eternidad…