Un desopilante y oscuro melodrama

Por Eva Matarazzo

Alejandra Radano advierte al público: «Desde el código romano la sátira es un derecho» y con este guiño de metateatralidad, comienza la función.

Happyland, espectáculo escrito por Gonzalo Demaría y dirigido por Alfredo Arias, gira en torno a la figura de Isabel Martínez de Perón. De esta historia, que se cuenta con total libertad, surge un delirante y provocativo music hall.

Luego de haber sido derrocada por el golpe militar del 76′, Isabelita, es recluida en un castillo gótico de la Patagonia, pero sueña con aquellos días felices en un cabaret panameño. Las escenas transcurren entre el Messidor, ese castillo afrancesado en el sur, y el night club caribeño, al ritmo del bolero y el foxtrot, donde la protagonista supo bailar también danzas como el zorongo y la cachucha.

En esta sátira, Alejandra Radano interpreta a la Isabel de 1976, y aparece al mismo tiempo el fantasma de ella misma pero más joven (Josefina Scaglione), que evoca esos años de bailarina, en los que conoció al General. Los otros personajes son su fiel criada andaluza (María Merlino), la gobernanta (Marcos Montes), quien oficia de una especie de guardia cárcel en este encierro, Joe Herald, mezcla de espía y presentador de nightclub (Carlos Casella), y el arzobispo (Adriana Pegueroles), quién viene a brindar consuelo espiritual a la recluida.

La puesta de Alfredo Arias es estéticamente impecable. El diseño escenográfico de Julia Freid con un estilo retro, pero al mismo tiempo modernoso y ciertas reminiscencias al cine de la época de la guerra fría, crean un contexto de intriga y delirio. El diseño de vestuario de Julio Suárez va también en esta línea, los personajes están muy bien caracterizados y portan algo así como “la belleza de lo siniestro”. La iluminación diseñada por Paula Fraga contribuye a generar ciertos climas de acuerdo al desarrollo dramático y las necesidades de cada escena, con dos lugares definidos: el pasado de brillo y cabaret y lo opaco y frío del castillo.

El trabajo actoral es otro de los aspectos a destacar. Un código difícil de transitar por la exaltación, el ritmo y la ruptura constante, pero que está muy bien logrado. Los números musicales son también excelentes. La música original de Axel Krygier es asimismo fundamental para este entramado delirante.

Así, partiendo del mítico personaje de Isabelita, Happyland se aleja de todo realismo y se acerca a lo esotérico, lo fantasmagórico y lo absurdo para llevarlo al límite. Hacia el final, la obra parece convertirse en un aquelarre siniestro, en el que los fantasmas se hacen presentes y con ellos la patética y dramática historia Argentina, aunque logicamente desde una mirada muy subjetiva.


FICHA TÉCNICA

Autor Gonzalo Demaría

Elenco
(por orden de aparición)
Isabelita Alejandra Radano
Joe Herald Carlos Casella
Isabelita Joven Josefina Scaglione
Lucrecia Marcos Montes
Charito María Merlino
Arzobispo Adriana Pegueroles

Coordinación de producción CTBA Nahuel Carfi, Pablo Quiroga
Producción técnica CTBA Tamara Gutiérrez, Isabel Gual
Asistencia de dirección CTBA Maxi Muti, Celeste Faillace

Asistencia de escenografía Emilia Pérez Quinteros
Asistencia de vestuario Analía Morales
Asistencia artística Luciana Milione
Música original y diseño sonoro Axel Krygier
Diseño de iluminación Paula Fraga
Diseño de vestuario Julio Suárez
Diseño de escenografía Julia Freid

Dirección Alfredo Arias

TEATRO SAN MARTÍN
Av. Corrientes 1530. Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 0800-333-5254
Web: http://complejoteatral.gob.ar/

Duración: 90 minutos
Entradas: $420.-

DESDE EL 20 DE NOVIEMBRE, VIERNES Y SÁBADOS A LAS  20.30 HS, con protocolo.